Clemencia natural
Aun recuerdo esa tarde venia después de cruzar el rio, su caudal fuerte y frio entumecía mis extremidades, al terminar de cruzarlo contemplaba como mas adelante se ramificaba y se esparcía por todo el paisaje entre selvas de helechos y bosques tan copiosos y frondosos que no permitían el paso de la luz del sol de bajo de ellos creando verdaderas galerías lúgubres por debajo. Contemplo como el sol se va escondiendo entre las cúspides de las montañas que cierran el escenario, el sol proyecta su últimos rayos a las montañas que le dan de frente macizos que adquieren un color rojizo y anaranjado que solo mirarlo uno sienten algún grado de calidez en el cuerpo, pero paralelamente mientras el sol se esconde la temperatura va decreciendo.
El frio comienza adherirse a mi cuerpo, dejo mi estado contemplativo y comienzo a internarme a esos laberintos verdosos e interminables, avanzo con cuidado evitando las ramas de los arboles las hojas secas resignadas a morir y que son verdaderas alarmas busco evitar llamar la atención evitar el invocar algún animal que pueda atacarme, miro hacia todos lados buscando algún peligro algún perseguidor y a la vez ser parte de los arboles y arbustos que me rodean para pasar desapercibido.
Últimamente conseguir algo de alimento decente se había vuelto bastante difícil en estos tiempos cada vez era mas escaso y significaba mas esfuerzo éramos pocos los que seguíamos por estos lares viviendo muchos ya se habían ido o simplemente la tierra los llamo para fundirse con ella. Yo continuaba con mi solitaria felicidad y llevaba conmigo mi alimento asegurado para estar un par de días sin que las tripas reclamaran mi poca atención hacia ellas.
En mi caminar sigiloso entre helechos multicolores y acompañados con la música de fondo de las vertientes de aguas que venían de las altares gélidos de las cúspides que nos encerraban y en conjunto con el ultimo cantar de las aves antes de proceder a pernoctar en sus hogares en la altura de los pinos y volver hasta el próximo amanecer, cuando un ruido desarmaba toda esta orquesta, me congelo y mis ojos buscan cualquier figura que resalte algo que no concuerde, mi cuerpo se tensa cada musculo preparado para reaccionar, deje el miedo hace mucho tiempo silo tuviera no podría sobrevivir acá algo que tuve que aprender desde joven con cicatrices y sangre, en esos pequeños pero infinitos segundos no encuentro nada pero vuelvo a escuchar el sonido parece ser de algún animal, me mantengo en mi estado de alerta a la espera de algún ataque de alguna emboscada, pero no ocurre nada. Finalmente vuelvo a moverme y al escuchar el extraño ruido por tercera vez me dirijo hacia algunos arbustos esperando nada bueno, para mi sorpresa asomándome ente helechos y hojas veo a ese pobre animal apoyado junto al tronco de un gran pino se veía mal herido y quejándose de sus heridas estaba en un estado casi de inconciencia, sucio y desdeñado. Ciento de veces vi esta imagen y lo primero que aprendí que se podía hacer dos cosas seguir tu camino y no involucrarte o hacer un bien y acabar con el sufrimiento. Al escuchar sus quejidos su toz ver al pobre animal tan mal traído y miserable me provoco tomar la segunda opción quitarle la vida y terminar ese suplicio. Al acercarme sabía que debía ser conciso sin titubeos, cuestionamientos o reflexiones, a unos cuantos pasos de la pobre criatura esta reacciono de su estado de inconciencia pero poco podía hacer en su deplorable estado, pero utilizo su única arma que le quedaba, levanto su penosa mirada y me mostro su fatigado rostro que denotaba semanas de marcha, noches de fríos que habían calado en sus débiles huesos y días sin comida. Pero sus ojos era lo único que no estaba acorde con todo lo que vi, su mirada me pedía que le diera una oportunidad sabia que estaba herido y hambriento pero que aun estaba aferrado a la vida, que esperara que él podía seguir su camino. Hasta el día de hoy me pregunto, ¿por qué él fue diferente?, que me llevo a darle una oportunidad. Mientras me seguía con su mirada implorándome que no le quitara la vida y que él era capaz me acerque y deje junto a el la poca comida que había conseguido, sus ojos humedecieron en gratitud y sus lentos y torpes movimientos se dirigían a tomar mi regalo, con eso me basto para alejarme y seguir con mi camino, no se si lograría sobrevivir ese pobre animal en ese estado, si el valle le permitirá vivir o si alguno de mis hermanos se lo encontraría y no tuviera la misma suerte que tuvo conmigo o si el clima se apiadaría o si la noche le daría tregua. Nunca sabré que ocurrió con el y el ¿Por qué? De mi decisión son cosas que cargaran en mi memoria, pero por su mirada algo me decía que ese pobre humano lograría seguir aferrado a la vida cosa que pocos logran por estos lugares. Si lo logro tendrá una buena historia que contar de como una puma le perdono la vida.
——————————————————————————-
- Por Espumeru